sábado 2 de mayo de 2009

¿Somos consecuentes cuando exigimos a la escuela?


Por Miguel Calderón Silva

Podríamos decir, desde una perspectiva un tanto restringida, que la sociedad, a través del tiempo ha ido reproduciendo sus códigos culturales sobre la base de un paradigma de características “lineales”; para quienes no están familiarizado con el concepto, es equivalente a decir que en nuestra lógica de razonamiento diario siempre esperamos que los resultados de toda acción se produzcan en la misma dirección del esfuerzo realizado; alguien diría que esto no es nada nuevo y tendría toda la razón, puesto que dicho razonamiento ya estaba instalado en la época de los griegos y perdura hasta el día de hoy; reafirmando el concepto revisemos un ejemplo: si empujamos un automóvil, todos esperaríamos que el desplazamiento se produzca en la misma dirección de nuestro esfuerzo; bajo esta misma lógica podríamos afirmar que vamos a la Iglesia para ser mejores personas, que ahorramos en nuestra vida laboral para cuando no lo podamos hacer, que enviamos nuestros hijos a la escuela para que aprendan, etc.

El tema cobra importancia cuando observamos en la práctica por ejemplo: “que no obstante ir muchos años a la escuela no necesariamente nos transforma en personas educadas”, “que cancelar nuestra cotización previsional no nos garantiza la anhelada pensión, ya que dependerá de la forma en que invierte nuestro organismo previsional y de cómo se comporta el sistema económico”, “invertir grandes sumas de dinero en darle una profesión a nuestros hijos no les garantiza un puesto de trabajo”, etc.

Las interrelaciones que se producen a diario en la sociedad, hace bastante que han pasado a definirse dentro de los eventos o sucesos que obedecen a una dinámica compleja, es decir que los procesos que se dan a nivel de sociedad, están regidos por un paradigma en que deben enfrentarse a lo menos tres escenarios, a saber: escenario tendencial, escenario deseado y cada vez con más fuerza el escenario alternativo, dada la naturaleza incierta de los contextos en que se desenvuelven nuestras acciones.

Sin duda que la educación como proceso merece toda la preocupación de la sociedad, en particular por proveerla de recursos, importante sin duda, no obstante la mayor preocupación debería centrase en producir un verdadero cambio de los códigos culturales que hoy operan en la escuela y ello dependerá en gran medida de considerar a la escuela bajo un enfoque de organizaciones dinámicas complejas, donde el término complejo no se relaciona con mayor o menor dificultad en el proceso, sino con los modelos con los cuales se gestiona el currículo, teniendo presente que lo implícito puede cobrar en los alumnos mayor fuerza que lo explícito o prescrito, haciéndose cada vez más urgente la necesidad de una educación compartida con la familia, donde cobren un real sentido lo expresado en el “gesto como en la palabra”.

Así, el mejoramiento de los aprendizajes se hará efectivo si todos quienes tienen responsabilidades en el sistema educacional (autoridades, comunidad, docentes, padres, estudiantes, etc), actúan en consecuencia. La escuela no tendrá mejores resultados que los que alcanza la sociedad en su conjunto, ¿podríamos pedirle a la escuela que revierta los códigos que el cuerpo social genera en función de sus intereses?, ¿no será una actitud cómoda exigirle a la escuela que resignifique la formación que genera una sociedad de consumo, altamente personalista y competitiva y que la reencause hacia manifestaciones más solidarias y que éstas se expresen en la convivencia diaria?.

Sin duda la escuela como sistema debe enfrentar esta nueva realidad y producir una gran transformación de sus prácticas institucionales para aumentar sus niveles de impacto en la sociedad, ello pasa irremediablemente por abrirse y conquistar nuevos espacios, más allá de lo próximo y predecible; hoy es posible conectarse e interactuar con el mundo en tiempo real, mas, los mejores equipos y la mejor banda ancha, serán insuficientes si la escuela y los actores sociales con quienes comparte responsabilidad, no apuesten a una formación en concordancia con los nuevos escenarios, generando una relación virtuosa que potencie los esfuerzos para que la escuela proporcione una educación con sentido, que integra los ámbitos del saber, del hacer y del convivir.

sábado 4 de octubre de 2008

Conceptos de la física aplicados a la educación

por Miguel Calderón Silva



Las ciencias físicas no sólo nos permiten comprender y explicarnos los fenómenos de la naturaleza, sino también puede apoyarnos con su variada conceptualización en la interpretación de los comportamientos y procesos relacionados con las organizaciones, así encontramos por ejemplo, el concepto de “entropía” que deriva de la termodinámica (área que estudia la energía, sus diferentes manifestaciones, como el calor y la capacidad de éste para realizar trabajo mecánico), la cual se define como la magnitud física que mide la parte de la energía en un sistema que no puede utilizarse para producir trabajo, causante de que los sistemas no sean efectivos toda vez que la energía se consume al interior del propio sistema dada su inestabilidad por lo que requiere de un aporte energético para su estabilización, producto de su tendencia al caos; en su correspondiente educacional sería equivalente a un tipo de organización escolar con mucho desgaste de energía interna, inestable, con bajos niveles de normalización en sus procesos y procedimientos, con ambientes y cultura institucional que no favorecen la generación de aprendizajes, entre otros por que hay una escasa transferencia hacia el medio social y cultural y por consiguiente con escaso impacto en la sociedad.

La “neguentropía”, como lo opuesto a la “entropía”, también denominada entropía negativa, corresponde conceptualmente a la tendencia del sistema a la estabilización que conlleva a un menor consumo interno y maximización de las transferencia hacia y desde el medio, en términos de gestión educacional podríamos interpretar la neguentropía como sinónimo de una “escuela abierta”, que asume su desafío con pertinencia social y cultural, que se esfuerza por responder a los requerimientos de la sociedad; que ha logrado prácticas institucionales y pedagógicas efectivas, con metas y procesos claros, que considera su entorno como una fortaleza, que se nutre de él y lo aprovecha en función de agregar valor al proceso educativo, que no le sorprende el cambio por que vive en el cambio de manera permanente, reflexiva pero muy realista.

Refuerza la interpretación de ambos conceptos, lo planteado por el recordado sociólogo John Dewey y su obra La escuela y la sociedad, en ella hace hincapié en el hecho de que la escuela para ser efectiva tiene que ser una institución social íntimamente relacionada con la sociedad, lo que enfatiza en su publicación, Democracia y educación, en 1916, ambas, ayudaron a dar mayor impulso al enfoque social de la educación. La educación, decía, debe ir más allá de velar por el desarrollo individual y el dominio de las asignaturas del programa escolar, debe preocuparse entonces por la influencia de las fuerzas sociales en educación, es decir reconoce el hecho de que la educación debe orientarse y estudiarse en su contexto social; al decir de un físico una educación impartida por una organización concebida como un sistema neguentrópico, que intercambia la mayor parte de su energía con el medio.

En otro orden, hoy también es común la expresión “velocidad lectora”, sin una explicación parecería más correcta la expresión “rapidez lectora”, ya que el concepto de velocidad se inscribe en las magnitudes denominadas vectoriales, que implican un sentido, una medida (componente escalar) y una dirección; si por “velocidad lectora” queremos expresar el número de palabras que es capaz de leer un niño en una unidad de tiempo, sería incorrecto usar el concepto de velocidad y en tal caso, lo que correspondería es el concepto de “rapidez” puesto que nos estaríamos sólo refiriendo al componente escalar de la magnitud vectorial.

Transformar el concepto de “rapidez lectora” en “velocidad lectora” requiere por tanto dotar al primero de atributos que le otorguen además del número (palabras por minuto), las características de sentido y dirección; aquí llegamos a lo profundo del concepto, que podríamos explicar siguiendo de nuevo a Dewey, en términos del sentido de proyección social que le confiere al individuo una lectura fluida y comprensiva como competencia central para su desarrollo personal y futuro en la sociedad, en la medida en que a las “palabras por minuto” le agregamos el valor, tanto en cuanto, andamiaje para la construcción de su propia identidad y como elemento portador de futuro para el desarrollo personal y social del sujeto, sería entonces, a mi juicio, correcto usar el concepto de “velocidad lectora” por cuanto representaría un vector de alta significación para la vida y futuro del niño..

sábado 30 de agosto de 2008

El Reverendo Oscar N. Carrasco, Superintendente del Distrito Norte de Illinois, de la Unión de Iglesias Metodista, visita la Región.




Una grata visita a la región realizó un Curacautinense de corazón, quien pese a sus múltiples obligaciones que demandan su alta investidura en la Iglesia Metodista Norteamericana, se dio el tiempo para pasar unos días con su familia y sus amigos. Alegría sentimos también quienes tuvimos la oportunidad de compartir con él y su esposa Joyce Spencer, una educadora, con quien ha compartido 37 años de matrimonio, generando como frutos una linda familia integrada por cuatro hijos y seis nietos.

Emoción fuerte después de tantos años volver a ver al amigo, con quien tuve la ocasión de compartir sueños de niños y de jóvenes, su actitud generosa y abierta permitió abordar los más diversos temas de un modo directo y franco, su memoria prodigiosa hacen muy grato recordar la vida en Curacautín, a los amigos y compañeros de estudios.

Como persona que vive en lejanas tierras se mantiene informado de lo que ocurre en su país de origen, demuestra interés por el futuro de La Araucanía y la educación, temas ampliamente conversados, expresa su preocupación y hace votos para que nuestra región no pierda su identidad, como consecuencia del avance del proceso de globalización, expresa que la diversidad étnica y cultural de la región la hacen única en el extranjero y que ese capital cultural no debe sucumbir frente al avasallador proceso transformador de la sociedad, confía en que la educación constituirá la principal fortaleza para compatibilizar un desarrollo económico con identidad cultural.

Cargado de emociones, recuerdos y del verdor de La Araucanía, regresa a Estados Unidos con la esperanza de volver cada vez que pueda, claro está, que su deseo es poder hacerlo además en la compañía de sus hijos y nietos.

Desde esta página dedicada a la educación, hacemos votos para que su Ministerio produzca los frutos que tanta dedicación merece.


A su esposa Joyce, nuestro reconocimiento por llevar también a Chile y a La Araucanía en su corazón.

viernes 29 de agosto de 2008

Un análisis del concepto de participación y sus implicancias en las organizaciones escolares

El presente artículo es desarrollado por el editor del Blog y con él se pretende responder a las numerosas consultas que por este tema realizan los usuarios. En él se aborda el concepto de participación en las organizaciones escolares y la incidencia en la implementación de un proceso educativo que favorece prácticas institucionales y pedagógicas horizontales, como una forma de desarrollar valores y actitudes basadas en el respeto, donde cada integrante de la organización escolar considere al otro, como un legítimo otro, con capacidad de reflexionar, de hacer sus propios planteamientos y disentir, si lo desea, sin perder por ello la legitimidad de sus propuestas, teniendo en consideración un contexto donde la participación emerge como un factor de desarrollo educativo.. ....…….
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miércoles 9 de julio de 2008

Las organizaciones escolares: Una construcción social

Por Miguel Calderón Silva

Iniciemos el análisis sobre las organizaciones en general, revisando el concepto de organización planteado por el autor Adalberto Chiavenato, en su libro Administración en los nuevos tiempos, Editorial Mc Graw Hill, Colombia, 2002, quien expresa: ”una organización es una unidad social conformada por personas que trabajan juntas y está estructurada deliberadamente en divisiones de trabajo para alcanzar un objetivo común”

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domingo 6 de enero de 2008

Politics y policies en la educación chilena

El presente artículo es una contribución de don Hugo Hernández Burgos, Profesor e Ingeniero Comercial y Magister en Gerencia Pública.

Los acuerdos alcanzados entre la oposición y el gobierno en materia educacional son parte del pacto social y político que la presidenta considera imprescindible para lograr las reformas sociales más relevantes. Lo cierto es que sin este acuerdo político, no necesariamente social, no se alcanzaba el quórum para votar la Ley General de Educación. ...........................
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martes 11 de diciembre de 2007

"Chile alcanza los mejores resultados en Pisa 2006, a nivel latinoamericano"

Rindieron esta evaluación internacional un total aproximado de 400.000 estudiantes, los cuales fueron seleccionados aleatoriamente, representando alrededor de 20 millones de estudiantes de 15 años, de 57 países.

En la aplicación de PISA 2006 participaron 27 países no miembros, entre ellos: Azerbaiján, Bulgaria, Taipei (China), Macao (China), Croacia, Eslovenia, Estonia, Federación Rusa, Hong Kong (China), Indonesia, Israel, Jordania, Kirguistán, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Montenegro, Qatar, Rumania, Serbia, Tailandia y Tunez. Entre los no miembros latinoamericanos se integraron Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay.

En dicha evaluación los estudiantes Chilenos de 15 años, alcanzan los mejores resultados en Ciencias, Lectura y Matemáticas.


Si desea ver el resúmen ejecutivo preparado por la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación de Chile, pulsar en ícono.