martes, 18 de septiembre de 2007

Incidencia de la familia en los aprendizajes

por Miguel Calderón Silva
Hace más de una década que tenemos conocimiento empírico de la importancia de la familia en los aprendizajes de los hijos, la incidencia del apoyo de los padres es alta, siendo la de mayor significación cuando éste se orienta hacia las niñas en que la correlación con la variable rendimiento escolar aumenta en un 100% respecto del mismo apoyo a hijos hombres.

La División de Desarrollo Social de la CEPAL., en 1996, efectúa un análisis sobre los factores que afectan el rendimiento escolar en países desarrollados y en desarrollo, dando cuenta en síntesis de lo siguiente:

En 15 estudios recopilados por dicho organismo, los recursos internos de los niños aparecen como significativos, es decir, se comprueba que el niño que posee ciertas herramientas se encuentra habilitado para obtener mayores logros en su desempeño escolar. Sin embargo, es importante considerar que estas investigaciones plantean que tales recursos pueden ser tanto causa como consecuencia de un mayor rendimiento, pues el aumento en el rendimiento estimula al niño a que siga desarrollando estos recursos y provoca con ello un círculo virtuoso que lleva a mejores rendimientos.

Los estudios muestran también que existe una cercana relación entre estas variables y algunas estrategias utilizadas por los padres, las cuales propician o facilitan que el niño adquiera estos recursos que, a su vez, provocarían mejores rendimientos. Eskeles y otros (1994), al respecto plantea que existe una correlación entre prácticas motivacionales usadas por los padres y la motivación intrínseca en el niño (0.35 verbal; 0.23 matemáticas). Al mismo tiempo esta motivación intrínseca se correlaciona con un mejor rendimiento académico en el niño (0.27 verbal; 0.56 Matemáticas).

GroInick y otros (1991) plantean que el apoyo materno a la autonomía y el compromiso escolar, genera una mayor sensación de control interno en el niño, una mayor percepción de competencia y una mayor percepción de autonomía; el autor plantea que son estas herramientas las que, posteriormente contribuyen a un mejor rendimiento en el niño. En las correlaciones efectuadas sobre estas variables, la percepción de control explica un 23.2 % de los diferenciales de logro, la percepción de autonomía un 14.20% y la de percepción de competencia un 48% de la varianza.

Los resultados, a juicio de GroInick muestran que las estrategias utilizadas por los padres no influyen directamente en el rendimiento; pero al estimular la motivación interna y la percepción de competencia se convierten en propiciadores de mayores logros. Con ello las actitudes de los padres se transforman en mediadores para el desarrollo en los niños que muestran tales recursos internos, los cuales redundan en mayores estándares de rendimiento.

Respecto a las actitudes de los padres, Reed y Wu (1994), encontraron que entre esta variable y el rendimiento escolar había una relación positiva con un valor de referencia de 0.5, en tanto Pitiyanuwat (1994) encontró que el apoyo de los padres a los hijos presenta un índice de correlación de 0.2 con la variable rendimiento escolar; el mismo estudio refleja que en el caso del apoyo de los padres a las niñas arroja una correlación con el rendimiento escolar de 0.46, en tanto respecto del apoyo de los padres a los niños, una correlación de 0.2, mostrando con ello que es significativo el impacto educativo que tiene el apoyo que los padres prestan a sus hijos.

Lo planteado por Reed, Wu y Pitiyanuwat, tiene alta incidencia en el ámbito educativo y nos debe llevar a reflexionar respecto a la importancia que tiene para la escuela, promover en los padres y apoderados la conveniencia de acoger los hijos, escucharlos, brindarles la sensación de protección y sustento psicológico, en especial, porque con ello se influye en la seguridad con que los niños enfrentan la vida escolar y, por ende, en su capacidad para rendir adecuadamente; de igual modo es posible inferir que las actitudes positivas de apoyo y ayuda colaboran en general a que los niños se desempeñen mejor en la escuela, la sensación de protección y confianza de parte de los padres y los profesores entregan a los niños herramientas para desenvolverse en un medio distinto al que le ha sido habitual (hogar-escuela).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

buenisimos datos, solo falta lograr que la familia se haga cargo del rol que debe cumplir dentro del proceso educativo y se abra a entender la logica de estos resultados para dar un contexto psicosocial de mejor calidad a los estudiantes... ¿como se hace eso? ¡plop!

Francisco Silva F.

Claudio y angela dijo...

muy buen articulo, me ayudara en mi tesis, gracias, estare visitando con frecuencia su blog....

le invito aprovechando al mio
www.pedagogoscristianos.blogspot.com
hector claudio tiayna, si tiene face me agrega

Alicia dijo...

Esto es algo que mi abuela siempre me dijo, que nosotros los padres somos el ejemplo de nuestro hijos asi que somos responsables de inculcarles valores importantes y brindarles una buena educacion, que les ayudaran a ser mejores personas.